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o existe un único estilo Saint
Emilion; cada bodega presenta un carácter peculiar, si bien
todas tienen en común
la extraordinaria seducción de este terruño cuyos
vinos, incluso los jóvenes, rompen con la austeridad de los
vinos del Médoc de la misma edad. Nuestro secreto reside ante
todo en la tierra, situada en una meseta caliza stampiense, con un
clima relativamente templado, y en una insolación excepcional
debida a la situación de nuestro viñedo, en la ladera
sur de las lomas. Esta conjunción de elementos favorables
nos permite esperar cada año a que las uvas alcancen su madurez óptima.
Después, durante toda la cosecha, la fermentación y
la crianza, debemos respetar los lotes por parcela hasta el ensamblaje. |
Así es
como realizamos el primer Grand Vin digno de los mejores Saint
Emilion.
¡Qué placer poder descubrir mil sutilezas a través
de un vino!
Y, precisamente, es fácil apreciar esos matices saboreando
las añadas, comparándolas. Desde luego todas comparten un parecido familiar, pero cada año
depara sus propias riquezas.
¿Para
beber joven o viejo?
En la actualidad, ya no es un crimen beber estos vinos más
jóvenes. Pero es tradición dejar que los tintos envejezcan
largo tiempo, sobre todo los Saint Emilion, y más especialmente
los Bellefont Belcier.
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Las
botellas se deben conservar a resguardo de la luz y tumbadas, para
que el tapón no se seque y conserve sus propiedades. A ser
posible, se mantendrá a una temperatura constante (13-grados)
y con una buena higrometría (70-80%)
Los vinos de la bodega Bellefont Belcier son vinos de reserva, y por lo tanto
se podrán conservar muchos años. Al cabo de cuatro o cinco años,
aconsejamos catarlos periódicamente para comprobar su evolución
y, al mismo tiempo, afinar el conocimiento personal de cada añada.. |
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